La Paz: el turismo como motor de la prosperidad compartida
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En La Paz, el turismo no es una actividad aislada ni un negocio que beneficie únicamente a quienes administran un hotel. Es una cadena económica que comienza con la llegada de un visitante y termina generando oportunidades para miles de familias paceñas.
Cada turista que recorre el malecón, visita la Isla Espíritu Santo, consume en un restaurante o se hospeda una noche en la ciudad activa una economía que se distribuye mucho más allá de la recepción de un hotel. Esa es la diferencia entre ver al turismo como una industria y entenderlo como una política de desarrollo.
Hoy, cuando Baja California Sur consolida uno de los modelos turísticos más exitosos del país, vale la pena preguntarse no solo cuánto crece el turismo, sino cómo ese crecimiento se traduce en bienestar para la comunidad.
Cada habitación representa mucho más que hospedaje
Los datos ayudan a dimensionar el impacto.De acuerdo con la Secretaría de Turismo federal, cada habitación de hotel genera, en promedio, 1.5 empleos directos y tres indirectos. En otras palabras, un hotel de cien habitaciones puede activar alrededor de 450 empleos cuando se considera toda la cadena de valor que lo hace posible.
Detrás de cada habitación existe una red de personas que pocas veces aparece en las estadísticas: quienes producen alimentos para los restaurantes, empresas de lavandería, proveedores locales, taxistas, guías turísticos, pescadores, comerciantes, artesanos y pequeñas empresas que forman parte de la experiencia que ofrece La Paz.
Como ha señalado Agustín Olachea Nogueda, presidente de la Asociación de Empresas Hoteleras y Turísticas de La Paz, el turismo es una de las actividades económicas con mayor capacidad para distribuir la derrama económica entre distintos sectores de la comunidad.
Y esa es precisamente su mayor fortaleza: el dinero que genera el turismo no permanece en un solo lugar, circula por toda la economía local.
Un modelo económico construido desde la comunidad
Esa dinámica explica por qué el turismo se ha convertido en uno de los principales motores del desarrollo económico de Baja California Sur.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestra que cerca del 65% del empleo estatal se concentra en el sector servicios, donde la actividad turística representa uno de sus principales pilares.
En términos prácticos, esto significa que miles de familias dependen, de manera directa o indirecta, del dinamismo que genera el turismo.
Los resultados respaldan esa realidad. La ocupación hotelera en La Paz pasó de 70% en 2023 a 88% durante Semana Santa de 2026, mientras que la derrama económica aumentó de 135 millones a casi 190 millones de pesos en ese mismo periodo.
La ciudad incluso registró un crecimiento superior al observado en destinos consolidados como Cancún, Puerto Vallarta y Los Cabos.
Pero quizá el dato más importante no es el número de visitantes. Es que cada visitante está generando una mayor derrama económica.
Entre 2024 y 2025, el gasto promedio por turista aumentó 19%, alcanzando cerca de 6 mil pesos por persona. Esto significa que cada viaje deja hoy más ingresos para hoteles, restaurantes, comercios, operadores turísticos y negocios locales.
No se trata únicamente de recibir más turistas. Se trata de que cada visita genere más oportunidades para quienes viven en La Paz.
Crecer con orden también genera bienestar
Durante décadas, muchos destinos apostaron por crecer sin límites: más hoteles, más habitaciones, más visitantes.
Con el tiempo, ese modelo también dejó problemas: saturación, presión sobre los servicios públicos y pérdida de identidad.
La Paz eligió otro camino. Su apuesta consiste en consolidarse como un destino de alto valor, donde el crecimiento turístico sea compatible con la conservación del entorno y con una mejor calidad de vida para la población.
La directora del Fideicomiso de Turismo de La Paz, Luz María Zepeda, ha definido esta visión con claridad: mientras otros destinos apostaron por crecer aceleradamente, La Paz privilegia un desarrollo ordenado que preserve aquello que hace única a la ciudad.
No se trata de recibir turismo masivo. Se trata de atraer visitantes que valoren el patrimonio natural y cultural del destino, permanezcan más tiempo y generen una mayor derrama económica para la comunidad.
Ese es el sentido de consolidarse como un destino boutique: crecer con calidad antes que con volumen.
La inversión privada también puede construir bienestar
La prosperidad compartida no significa limitar la inversión privada. Significa orientar esa inversión para que fortalezca el desarrollo regional. En los próximos años, Baja California Sur incorporará más de 1,200 nuevas habitaciones hoteleras, una expansión que podría representar miles de nuevos empleos directos e indirectos para la economía estatal.
En La Paz, ese crecimiento avanza mediante proyectos de menor escala, hoteles boutique y desarrollos que buscan integrarse al entorno urbano y ambiental de la ciudad.
Este tipo de inversiones complementa el esfuerzo realizado desde el sector público para recuperar espacios como el malecón, mejorar la infraestructura y elevar la competitividad del destino.
Cuando la inversión genera empleo local, fortalece proveedores regionales y respeta el patrimonio natural y cultural, deja de ser únicamente un negocio privado. Se convierte en un motor de desarrollo para toda la comunidad.
La prosperidad compartida también se construye desde el turismo
La Cuarta Transformación ha colocado en el centro una idea sencilla: el crecimiento económico solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.
La Paz demuestra que ese principio puede aplicarse también al turismo. Cada nueva habitación representa empleo. Cada visitante impulsa decenas de actividades económicas. Cada proyecto responsable fortalece una red de oportunidades que beneficia a comerciantes, prestadores de servicios, transportistas, productores, artesanos y miles de familias que hacen posible la experiencia que distingue a este destino.
El reto ahora consiste en mantener ese rumbo. Seguir atrayendo inversión, sí, pero inversión comprometida con la comunidad, con el medio ambiente y con una visión de largo plazo.
Porque el éxito de La Paz no dependerá únicamente del número de hoteles que construya. Dependerá de que cada nuevo proyecto contribuya a que la prosperidad llegue cada vez a más hogares paceños.





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