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Blindaje al "Bosque de Agua": Presentan ambicioso proyecto de conservación para la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna

  • Foto del escritor: Jorge Gómez
    Jorge Gómez
  • 23 ene
  • 3 Min. de lectura

La Sierra La Laguna, considerada el corazón hídrico y el único bosque de pino-encino en Baja California Sur, cuenta ahora con un nuevo aliado para su preservación. En un evento reciente que captó la atención de ambientalistas y autoridades, una fundación encabezada por Jorge Emilio González Martínez —conocido en el ámbito político como el "Niño Verde"— presentó formalmente un proyecto integral de conservación para esta Área Natural Protegida. La iniciativa busca fortalecer la vigilancia, la restauración de suelos y la protección de las cuencas que abastecen de agua a los municipios de La Paz y Los Cabos, reconociendo que la salud de la sierra es fundamental para la viabilidad económica y social de todo el sur de la península.


La relevancia ecológica de Sierra La Laguna es insustituible, al albergar cientos de especies endémicas de flora y fauna que han evolucionado de manera aislada en esta "isla" de montaña. El proyecto presentado propone una colaboración estratégica entre la sociedad civil y los propietarios de la tierra (ejidatarios y rancheros) para implementar programas de pago por servicios ambientales y reforestación con especies nativas. La participación de figuras públicas en estos esquemas de conservación subraya la urgencia de blindar estos ecosistemas frente a las presiones del cambio climático y la expansión urbana, asegurando que el ciclo del agua no se vea interrumpido por la degradación del suelo o la pérdida de cobertura forestal.


Desde una perspectiva técnica, el plan incluye la instalación de estaciones de monitoreo ambiental y el apoyo a brigadas contra incendios forestales, los cuales representan la mayor amenaza para la zona durante los meses de sequía. La fundación ha confirmado que el enfoque principal será la sustentabilidad a largo plazo, buscando que las actividades humanas dentro de la reserva, como el senderismo y la ganadería de pequeña escala, se realicen bajo criterios de impacto mínimo. Este tipo de esfuerzos de "filantropía ambiental" pretenden complementar la labor de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), sumando recursos privados a la gestión de un territorio que es patrimonio de todos los sudcalifornianos.


La presencia de González Martínez en el proyecto ha generado diversas reacciones, pero el enfoque central se mantiene en los resultados tangibles para el ecosistema. Durante la presentación, se enfatizó que la conservación de la Sierra La Laguna no es una opción, sino una necesidad de seguridad nacional para el estado. Sin las infiltraciones de agua que ocurren en estas cumbres, los acuíferos de la región difícilmente podrían soportar la demanda del sector turístico y residencial. Por ello, el proyecto busca crear una conciencia colectiva sobre el valor económico y espiritual de la montaña, promoviendo una visión de respeto absoluto hacia los santuarios naturales que aún conservamos vírgenes.


El involucramiento de la fundación también contempla programas de educación ambiental para las nuevas generaciones, invitándolas a conocer y valorar el patrimonio natural de su estado. Se planea que este 2026 sea el punto de partida para una serie de intervenciones que mejoren los senderos y la señalética, garantizando que quienes visitan la sierra lo hagan de manera ordenada y consciente. La Sierra La Laguna es el último refugio de la vida silvestre en su estado más puro en el sur de la península, y su defensa requiere de la unión de todos los sectores de la sociedad, independientemente de sus banderas, bajo el único objetivo de heredar un entorno sano.


Finalmente, este proyecto de conservación nos recuerda que la protección de la naturaleza es un trabajo de corresponsabilidad. La Sierra La Laguna nos provee el aire que respiramos y el agua que consumimos; lo menos que podemos ofrecer es nuestra voluntad organizada para protegerla. El éxito de esta iniciativa se medirá en la recuperación de áreas degradadas y en la estabilidad de nuestros mantos freáticos en los años venideros. Mientras los trabajos comienzan, Baja California Sur se reafirma como un estado que, ante la adversidad ambiental, sabe encontrar aliados para defender su bien más preciado: la vida en todas sus formas.



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