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Se logra contener derrame de combustible en el Puerto de Pichilingue

  • Foto del escritor: Jorge Gómez
    Jorge Gómez
  • 22 ene
  • 2 Min. de lectura

Gracias a la rápida intervención de la Secretaría de Marina (SEMAR) y autoridades portuarias, se logró contener un derrame de combustible ocurrido en las inmediaciones del Puerto de Pichilingue, en La Paz. La activación inmediata del Plan Nacional de Contingencia permitió desplegar barreras de contención y materiales absorbentes para evitar que el hidrocarburo se dispersara hacia zonas de alta vulnerabilidad ecológica. Este operativo resalta la importancia de contar con protocolos de respuesta rápida en una zona de tráfico marítimo intenso que colinda con áreas naturales protegidas, asegurando que el impacto ambiental se mantuviera en niveles mínimos y bajo control absoluto de los especialistas en protección al medio ambiente marino.


La zona de Pichilingue es una de las puertas de entrada más importantes a Baja California Sur, pero también es un ecosistema delicado que alberga manglares y sirve de tránsito para diversas especies marinas. El derrame, cuyas causas ya están bajo investigación técnica, fue atacado mediante la técnica de confinamiento mecánico, utilizando barreras flotantes que impidieron el avance de la mancha de combustible. Posteriormente, se utilizaron materiales oleofílicos (que atraen el aceite y repelen el agua) para retirar el hidrocarburo de la superficie. Esta precisión en la maniobra evitó que el combustible llegara a las playas cercanas o afectara los lechos de pastos marinos, fundamentales para la salud de la Bahía de La Paz.


Desde una perspectiva de conservación, cada minuto cuenta en un incidente de este tipo. La SEMAR, a través de su Estación Naval de Búsqueda, Rescate y Vigilancia Marítima, coordinó a las brigadas de limpieza que trabajaron de manera ininterrumpida para asegurar la recolección total del residuo. La apreciación por la naturaleza se manifiesta en la defensa férrea de estos espacios; la rápida contención evitó daños a la avifauna local, como pelícanos y garzas, que dependen de la superficie del agua para alimentarse. Este incidente sirve como un recordatorio de la fragilidad de nuestros mares y la necesidad de mantener una vigilancia estricta sobre las operaciones de carga y descarga de combustibles en todo el litoral sudcaliforniano.


El operativo también incluyó el monitoreo de la calidad del agua en los alrededores para descartar contaminantes residuales que pudieran afectar a los organismos bentónicos (que viven en el fondo marino). El uso de tecnología de dispersantes químicos fue limitado y controlado para no generar una toxicidad secundaria, priorizando siempre la recolección física del material. La transparencia y coordinación entre los tres niveles de gobierno permitió que las actividades portuarias se normalizaran en un tiempo récord, demostrando que la seguridad industrial y la protección ambiental deben caminar de la mano en el desarrollo de Baja California Sur para este 2026.



Finalmente, el éxito de esta contención refuerza la confianza en las instituciones encargadas de velar por nuestro patrimonio natural. Sin embargo, la comunidad ambientalista y las autoridades coinciden en que la prevención es la mejor herramienta de conservación. Se espera que este evento derive en una revisión exhaustiva de las normativas de seguridad para las embarcaciones que operan en la zona, fortaleciendo la cultura de la prevención. Proteger el Puerto de Pichilingue es proteger el equilibrio de la bahía y la belleza de nuestras costas, asegurando que sigan siendo un refugio de vida silvestre y un motivo de orgullo para todos los habitantes de La Paz.


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