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Palomilla Aventurera busca acercar a jóvenes de BCS a las áreas naturales protegidas

  • 11 ago
  • 3 min de lectura
Descripción

Un puente hacia la naturaleza


San José del Cabo, Baja California Sur. La iniciativa Palomilla Aventurera se ha propuesto un ambicioso objetivo: conectar a los jóvenes de Baja California Sur con sus áreas naturales protegidas. Este programa busca que estudiantes de diversas edades conozcan directamente los ecosistemas del estado y a las comunidades que los protegen, con la meta de convertir las expediciones en una política pública de educación ambiental.


El programa surge como respuesta a la creciente presión que enfrentan los ecosistemas de la región, debido al auge de proyectos turísticos e inmobiliarios. Fermín Reigadas, integrante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), enfatiza la importancia de que las nuevas generaciones comprendan la relevancia de estos espacios no solo como fuentes de ingresos, sino como parte integral de la identidad cultural y social de las comunidades locales.


“Estos espacios no representan únicamente una fuente de ingresos para las comunidades, sino que forman parte de su identidad, de sus historias y de sus proyectos de vida.”

Experiencias que transforman


La iniciativa ha comenzado a tomar forma gracias a más de una década de trabajo de diversas organizaciones que han buscado acercar a las juventudes a sitios emblemáticos como Balandra. En este sentido, se ha planteado que cada estudiante tenga la oportunidad de visitar al menos una vez durante su formación escolar alguna de las áreas naturales protegidas del estado.


Una de las primeras experiencias de esta nueva etapa se llevó a cabo durante la Cumbre Climática de Juventudes de Baja California Sur, celebrada en julio en La Paz. En este evento, jóvenes delegados de distintos municipios tuvieron la oportunidad de explorar los manglares del Área Natural Protegida de Balandra, una actividad que no solo les permitió conocer el ecosistema, sino también interactuar con las comunidades que trabajan en su conservación.


“La intención es que este tipo de recorridos deje de ser una actividad ocasional.”

Hacia un futuro sostenible


El programa lleva alrededor de dos meses en esta etapa de implementación, realizando una o dos salidas semanales. Para facilitar el transporte, se han incorporado dos vehículos adquiridos por el Ayuntamiento de La Paz, lo que permitirá ampliar la capacidad de traslado para los jóvenes participantes.


Además, la propuesta contempla la colaboración de organizaciones de la sociedad civil, como Ecology Project International (EPI), que se dedica a desarrollar programas educativos enfocados en la conservación y sustentabilidad. Esto no solo enriquecerá la experiencia de los jóvenes, sino que también fortalecerá el vínculo entre la educación y la conservación del medio ambiente.


“Si tú entras a estudiar a una primaria, secundaria o prepa aquí en La Paz, que por lo menos puedas ir una vez a Balandra u otra área protegida antes de graduarte.”

Los impulsores de Palomilla Aventurera enfrentan el reto de que estas visitas no se limiten a ser simples excursiones escolares. El objetivo es que los jóvenes generen una relación más profunda con los territorios, comprendiendo las amenazas que enfrentan y reconociendo el trabajo de las comunidades y organizaciones que participan en su protección. La educación ambiental se convierte así en una herramienta clave para la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con su entorno.


Con esta iniciativa, Baja California Sur da un paso importante hacia la creación de una cultura de conservación y respeto por la naturaleza, asegurando que las futuras generaciones no solo conozcan, sino que también valoren y protejan los tesoros naturales que les rodean.


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