top of page
CP_Horizontal.png

Loreto se levanta: Protestas masivas rechazan el proyecto del Puerto de Altura en defensa del Mar de Cortés

  • 27 abr
  • 2 Min. de lectura

Lo que comenzó como una inquietud local se ha transformado en un movimiento social sin precedentes en la historia reciente de Baja California Sur. En este abril de 2026, miles de residentes, activistas y defensores del medio ambiente se han manifestado masivamente en Loreto para expresar un rotundo rechazo al proyecto del "Puerto de Altura". Los manifestantes aseguran que la construcción de infraestructura para recibir megacruceros y buques de gran calado representa una amenaza irreversible para el equilibrio ecológico del Parque Nacional Bahía de Loreto, una de las áreas naturales protegidas más ricas y delicadas del mundo.


El conflicto radica en la incompatibilidad entre el modelo de turismo de bajo impacto que ha definido a Loreto por décadas y el megaproyecto portuario. Los ciudadanos argumentan que el dragado necesario y la constante operación de grandes embarcaciones pondrían en riesgo crítico el santuario de la ballena azul, los arrecifes de coral y la biodiversidad que atrae a turistas de todo el mundo que buscan, precisamente, la paz y la pureza del destino. "Loreto no se vende, se defiende", ha sido el lema que ha resonado en las calles, desde el Malecón hasta el Centro Histórico.


Por su parte, los promotores del proyecto y algunos sectores gubernamentales sostienen que el Puerto de Altura es una pieza clave para la conectividad y el desarrollo económico de la zona norte del estado. Sin embargo, la falta de transparencia en las manifestaciones de impacto ambiental y la percepción de que las decisiones se toman a puerta cerrada han encendido los ánimos. La comunidad exige que cualquier desarrollo sea consultado de manera legítima y que se priorice la salud de los recursos marinos, que son el verdadero motor de la economía loretana.


Esta ola de protestas ha escalado a nivel nacional, poniendo a Loreto en el centro del debate sobre los límites del crecimiento turístico. Mientras las autoridades locales llaman al diálogo, la ciudadanía se mantiene firme, organizando guardias y asambleas permanentes. Lo que está en juego en este 2026 no es solo un muelle, sino la identidad de un pueblo que se niega a cambiar su vocación de santuario natural por la masificación. Loreto ha dejado claro que su futuro se escribe con respeto al mar, o simplemente no se escribe.

Comentarios


bottom of page