Alerta en Mulegé: El impacto de los vehículos todo terreno pone en riesgo a 3 especies clave de nuestras costas
- hace 6 días
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El uso indiscriminado de vehículos todo terreno (ATV y UTV) en las zonas costeras de Mulegé, Baja California Sur, ha encendido las alarmas entre ambientalistas y autoridades locales. Lo que para muchos representa una actividad recreativa llena de adrenalina, para el ecosistema marino se traduce en una amenaza directa a la biodiversidad. El tránsito de estos vehículos por zonas de dunas y playas no solo altera el paisaje, sino que destruye hábitats críticos y compacta el suelo, impidiendo los ciclos naturales de vida de especies que dependen exclusivamente de la tranquilidad de estos arenales para su supervivencia.
Una de las especies más afectadas son las tortugas marinas, que utilizan las playas de Mulegé como sitios de anidación. Los vehículos todo terreno pueden aplastar los nidos ocultos bajo la arena o compactar la superficie de tal manera que las crías, una vez que eclosionan, son incapaces de salir a la superficie. Además, las huellas profundas dejadas por las llantas se convierten en barreras insuperables para los pequeños quelonios en su trayecto hacia el mar, exponiéndolos a depredadores y a la deshidratación. La presencia de luces y ruido nocturno también desorienta a las hembras que buscan un sitio seguro para depositar sus huevos.

En segundo lugar, las aves playeras, como el charrán mínimo y el chorlito nevado, enfrentan un riesgo crítico. Estas aves suelen anidar directamente sobre la arena en zonas de dunas, donde sus huevos y polluelos pasan prácticamente inadvertidos debido a su camuflaje natural. El paso veloz de los vehículos destruye colonias enteras en cuestión de segundos. La perturbación constante también obliga a las aves adultas a abandonar sus nidos, dejando a los huevos expuestos al sol extremo y a los depredadores. La pérdida de estos sitios de anidación representa un golpe severo para las poblaciones de aves migratorias que dependen de Mulegé como un punto de descanso y reproducción.
Finalmente, la microfauna y la flora costera, incluyendo crustáceos como el cangrejo fantasma y la vegetación de dunas, sufren daños irreparables. Las dunas no son solo montículos de arena, sino sistemas vivos que protegen la costa de la erosión. Las raíces de las plantas costeras sostienen la arena; cuando los vehículos las destruyen, la duna comienza a desmoronarse, alterando toda la línea de costa. La eliminación de los pequeños invertebrados que viven en la arena rompe la cadena alimenticia de la cual dependen muchas otras especies marinas y terrestres.
Ante esta situación, organizaciones civiles y autoridades ambientales hacen un llamado urgente a la regulación y al respeto de las zonas señalizadas. Es fundamental que los visitantes comprendan que las playas no son pistas de carreras, sino ecosistemas frágiles. La implementación de programas de vigilancia y la delimitación de zonas prohibidas para vehículos motorizados son pasos necesarios para asegurar que la belleza natural de Mulegé no desaparezca bajo el peso de las llantas. La conservación de Baja California Sur depende de nuestra capacidad para disfrutar de su naturaleza sin destruirla.




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